Ángel y Demonio en la ESO

EMPEZARÉ POR EL PRINCIPIO…

Cursé la ESO en mi colegio de toda la vida, mimada por profesores y con cara de niña buena.

monjas_ataqueEl colegio era de monjas y perdonad mi lenguaje, pero yo soy de las que piensa que de un colegio de monjas, la que no sale puta, sale tonta. Excepto un 10% que se mantiene entre líneas normales. Yo, si no lo habéis notado, me encuentro en ese porcentaje.

Durante la etapa escolar formamos un grupo de élite que ni los de Ocean’s Eleven. Niñas de reputación intachable con una mala leche producida por el picor diario de la tela del uniforme. Y como no podría ser menos, teníamos nuestros planes oscuros, los cuáles ya han prescrito y por ello paso a redactar para no olvidar quien fuí y por lo tanto quien soy:

Éramos Aficionadas a no bajar al recreo para poder robar comida del comedor. Que me perdone Sor Beatriz por las veces que habrá pensado que la demencia senil pesaba sobre ella y en realidad éramos nosotras las que vaciábamos las mesas recién montadas.

Voluntarias para cuidar a los niños pequeños los días de lluvia. Hijos de profesores que manejábamos a nuestro antojo durante media hora. Estos niños estaban controlados en forma de miradas asesinas o sonrisas de Blancanieves, dependiendo de su madre/padre profesor era bueno o malo. Sí, fuimos unas perras con esos niños..

También tuvimos la época de llamar a gritos a los vecinos cuyas ventanas daban al patio. Al final con una llamada al colegio y una amenaza de muerte de una de las hijas de la señora Aquilina dejamos la tontería.

Recuerdo que una integrante (a la que llamaré MC en este escrito y yo) convencimos con ojitos de cordero a la portera para poder ir a casa a por una raqueta en la hora del recreo. No debió fiarse Sor Teresa.. Nos tragamos media hora de Gran Hermano. (cuando Gran Hermano era lo que era…) Y eso que tuvimos que adivinar la clave del canal digital… [1111]. Sus padres no se esforzaron mucho y nosotras veníamos de un grupo de alta preparación.

Fui una fiel detractora del uniforme, de hecho, junto con otra compañera, en varias reuniones con el consejo escolar, logramos quitarlo para 3º y 4º de Eso (de nada! ehh, de nada!)

Nos apuntábamos a guitarra y a actuaciones de navidad, las primeras en hacer carteles y las primeras en preparar festivales. ¿Cómo no íbamos a estar nosotras allí si había la mínima posibilidad de que te sacaran en medio de una clase para el pinta y colorea de murales con flores primaverales?

Y para terminar esta entrega sobre Ani en el colegio; Confeccioné “el manual del buen bonito”, manual que servía para identificar pardillos, pelotas y tontacos en general, clasificarlos y actuar en base a la categoría. Y “Las Pinadas”, durante un curso entero apunté cada una de las chorradas monumentales que decía una de las monjas (bastante ida por cierto), y las redacté en forma de perlas con algún que otro comentario. Ambas triunfaron bastante entre el alumnado y el claustro de profesores.

 Y así pasé mis años de colegio, forjando mi personalidad actual con notas bastante decentes.

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