Desde mi ventana

la ventana indiscreta

Qué feo el hostal por la parte de atrás, con una fachada tan gris como el día, ¿Cómo puede haber llovido un 13 de agosto?. Ladrillo y cemento gris, que triste parece.
Persianas bajadas, la ventana indiscreta está cerrada, lástima que no esté ocupada, como aquella vez que mi madre se encontró sin querer, con un par de hombres sexualmente activos o aquel chico joven que jugaba a quererse solo…
Me miran dos pájaros, seguro que saben que los estoy mirando y echamos una pelea de ojos, he ganado creo porque se han ido.

Una vecina vestida de estar por casa,  (dan ganas de jugar sobre ella a poner el pie en el rojo y la mano en el azul como el juego de cuando era pequeña) se dedica a barrer su balcón, no sé cómo es capaz con la de macetas que tiene. Y ella pisando sobre aquel taller donde no paran de entrar coches. Y yo pisando sobre esa obra que no me deja dormir por las mañanas,

¡esta noche le robo la radial!

que mañana me despierten a martillazos si quieren…

Y todo pixelado, todo milimetrado, todo con un tono más oscuro del que realmente tiene… y todo… porque padre instaló un día una mosquitera, para dormir con la ventana abierta, para que me despertara una radial a las 8 de la mañana.

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