El momento más Hollywood de mi relación. Dedicado a San Valentín

El otro día recordé esta historia en una conversación con gente de la oficina y me di cuenta de que nunca la había contando aquí. así que, creo que hoy es un día muy propio para hacerlo. Podría contarla cualquier día ya que no soy pro San Valentín, pero como sé que hoy tenéis el corazón ñoño, pues pega con el ambiente.

Para poneros en situación, la historia se remonta a septiembre de 2010; por aquella época, Hec y yo vivíamos en Londres y teníamos una visita programada para quemar Salamanca en fiestas; unos días con eventos milimetrados con quedadas, fiestas, amigos y familia. Pero la cosa se complicó y acabamos viviendo una escena de Hollywood que ya le gustaría a Sandra Bullock. Comencemos…

Hec y ani londres

Hec y yo llegamos al aeropuerto con tiempo, siempre nos gusta ser precavidos en nuestros viajes. Como todavía no estaba anunciado en las pantallas dónde teníamos que facturar, decidimos redesayunar.

viajar-londres-ryanair-ANIINTHESKY

El vuelo por fin salió en las pantallas, fuimos al mostrador de turno y nos pusimos los últimos en una cola digna de concierto de Justin Bieber. En ese mostrador facturaba gente de 3 vuelos diferentes, así que imaginad el caos. Por fin llegó el momento y nos atendió la chica de Ryanair, sí, Ryanair, que nosotros nos jugamos la vida con cada viaje.

– ¿Vais a facturar?
– Sí, una maleta. La factura él
– Perfecto, dame tu tarjeta de embarque

La chica de Ryanair cogió primero mi tarjeta de embarque y realizó los trámites pertinentes. A todo esto había un chico en el mostrador de al lado, el cual dijo adiós a la chica y se fue. El siguiente en facturar era Hecter.

– Uih, tú ya no puedes volar –  dijo ella
– WHAAAAT???!!! – recordemos que todo esto era en un aeropuerto de Londres
– Sí, tú no puedes volar porque el chico que estaba aquí es el que se encarga de facturar y se ha ido.

Hagamos un parón para recopilar datos: Ella sabía que el que tenía que facturar una maleta era Hecter; ella se despidió del chico que facturaba sin avisarle de que teníamos que facturar; ella era la incompetencia hecha persona.

– Pero… ¿Hasta qué hora se podía facturar?
– Hasta y media…
– PERO SI SON Y CUARTO!!! – a todo esto una cola detrás iba creciendo a pasos agigantados
– Ya, pero yo no puedo hacer nada, (sonrisa) el chico se ha ido

Primero intentamos por las buenas, luego, al ver su cara de hija-de-puta-con-sonrisa, decidimos pasar a los insultos y las faltas de respeto. Solté todos los insultos que sabía en inglés, incluso algunos que estaban en mi subconsciente y que no conocía de su existencia. Nos estaban timando en nuestra cara y la impotencia habló por nosotros.

La chica me miró en uno de los intentos de coger aire para seguir llamándole improperios y me dijo – Y tú, más vale que te des prisa porque vas a perder el vuelo también.
Yo con cara de gilipollas pero repartiendo perlas,  y Hecter con las indicaciones propias para ir a poner una reclamación formal, abandonamos el mostrador.

Y aquí es cuando llega el momento HOLLYWOOD.

the oscars logo

¿Qué haces en mi situación? ¿Vuelas tú sola dejando a tu novio tirado en Londres sin saber qué va a hacer o te quedas con él pero pierdes el billete? En estas nos debatíamos Hec y yo, y todo delante de una cola en forma de zig zag para pasar el arco de control. Además, con los nervios propios del tiempo, que jugaba en nuestra contra ya que yo iba a perder el vuelo.

La cosa fue algo como así:

– Pues me quedo!! -¿Cómo te vas a quedar? Vete y ya veo qué hago yo -No, ¿qué hago? joder – Ani, vete que perdemos también el billete tuyo -Pero te quedas solo -Ya veré qué hago -Venga me voy, te quiero (beso, beso, beso de amor).

No había llegado a la cola en zig zag y volvía con la maleta donde estaba Hec.

– No, que me quedo! que me quedo contigo! – Que no! Veteee! -Que NO (Había gente mirando atenta a nuestra historia) – Y si te quedas ¿qué hacemos?? Vete -Jodeeerrrr puto Ryanair, venga me voy. (Amago de irme, arrepentimiento, vuelta para atrás con la maleta) – ¿Y tú qué vas a hacer aquí tirado? – No sé, ahora veo qué puedo hacer – Vale, te quiero! dame un beso (Otros 4 besos de amor, por que si estás despidiéndote en un aeropuerto hay que dar besos de amor) 

Y no acaba aquí, volví varias veces más, me negué a volar y me convencí otras cuantas, paseé la maleta hasta la cola para arrepentirme por dejar a Hecter tirado. A todo esto, la gente que hacía el zig zag seguía mirando aunque la cola avanzara, ya teníamos fans, y a mí se me caía el alma de pensar que lo que iba a ser una visita a España perfecta empezaba así, volando sola y dejando a Hec sin un plan alternativo.

¿Sabéis esos planos en los que la chica avanza por la cola mirando al chico? ¿Esos en los que hasta se choca con cosas por no dejarle de mirar? ¿Que intentan comunicarse aunque ya estén lejos y ni siquiera se entiendan? ¿Esos planos en los que el chico se queda pegado a la última valla de seguridad que puede atravesar y no despega la mirada con la chica? Pues esa escena de Hollywood la he vivido yo. El momento en el que todo se para, que cruzas el arco de seguridad y miras a través de él a ver si el chico sigue ahí, esperando a que ya sea imposible ver a la chica, ese plano de cámara, lo he vivido yo.

Después de todo el numerito propio de cualquier película romántica: despedida horrible con momento me muero si no vienes conmigo, nos tocó volver a la realidad. Yo creo que no he corrido más por un aeropuerto en mi vida, llegué MUY por los pelos a coger el avión. Hec por su parte pilló un pc y buscó el siguiente vuelo disponible en Londres para España. Lo encontró, pero en un aeropuerto que estaba a tres horas en bus y que salía en 5 horas. Por lo tanto, no le daba tiempo a poner la reclamación, pero total, ya conocíamos cómo funcionaba Ryanair con tema reclamaciones, da igual que las pongas o que no. Así que, bendito internet y los pagos online. Hec pasó de reclamar y prefirió volar, pilló su billete de autobús hasta el otro aeropuerto + otro billete de avión a precio puta.

Al final, yo llegué a España, después a Salamanca, y con las mismas a Madrid con Carlos a recoger a Hecter, ya que su vuelo llegaba por la tarde-noche. Todo salió bien y pudimos disfrutar del viaje programado, pero el momento DramaLove no nos lo quita nadie.

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