El troleo de papel albal en aquel piso de estudiantes

Como comentaba en un post anterior sobre compañeros de piso, siempre he vivido con chicos y es algo de lo que estoy muy orgullosa. Escribiendo aquel post recordé una de las anécdotas más grandes y divertidas que ocurrieron en aquel piso.

Antes de nada os pongo en un marco espaciotemporal: Piso de estudiantes, un duplex seminuevo a 5 minutos del centro con 4 habitaciones y 2 baños.

BUAHHH, MENUDOS PIJOSSS ESTOOOS…

Eso es lo que habéis pensado ehhh??? Pues nada de eso amiguitos, era tan barato porque vivíamos en una barriada de gitanos, que cuando me ponga a contar historias de aquellas épocas vais a flipar: Las redadas en el barrio, el vecino que nos quería vender coca y joyas robadas, el niño que me dijo que me fuera a fregar…

Bueno, volvemos al tema del troleo máximo.

Un día, aburridos en casa, decidimos que era el momento de preparar alguna a Carlos, ¿por qué Carlos? pues sencillamente porque se había ido a su casa a pasar el fin de semana y no teníamos mucho que hacer (No teníamos el agobio de Bolonia, molábamos mil). Después de pensar mucho, decidimos la broma perfecta. Nos pusimos zapatillas y fuimos a la compra, después, invertimos toda una tarde en crear LA OBRA:

forrar habitacion papel albal broma (2)

Detalle de la habitación con su nórdico, almohada y paredes forraditas

forrar habitacion papel albal broma (1)

Todo quedó envuelto en papel albal y cuando digo todo, digo hasta los bolis de dentro del estuche

Quedó fantástica, digna de revista de decoración. Dentro podías saber lo que sienten los bocadillos de chorizo, daba aspecto de frío y al abrir la puerta, hacía un sonidito como: chschshchschccchhhsss fantástico. Los armarios se podían abrir una vez forrados y todo. No faltó detalle.

Cuando llegó Carlos, después de flipar MUCHO, MUCHOOOOO y de entrar, salir, entrar, “Ehhh! qué cojones habéis hechooooo???!!!!” LA MADRE QUE OS PARIÓ, risas, FLIPAR OTRA VEZ… Y así.

Decidió quitar por partes. El primer día durmió con las paredes forradas de papel, imposible por el ruido, así que las quitó. Luego el armario fue rompiéndose, la silla….

Al final en el piso había una pelota del tamaño de un balón de baloncesto de papel albal. A partir de ese momento, los partidos en el salón  tenían un toque galáctico que ni el Madrid.

2 Comentarios

  • Responder
    Carlos González Neila
    16 enero, 2013 at 11:58

    era mi cumple por eso me fui a Béjar, diosss donde tendré esas fotos¡¡¡

    • Responder
      Aniinthesky
      16 enero, 2013 at 12:00

      Es ciertoooo!! Jajaja, era tu cumple! no lo recordaba xD
      Yo creo que las tengo en el disco duro, si las encuentro te hago un .rar y te las mando 😉

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