Luz que huele a pétalos de frambuesa. A rosas limpias.

¡¡Por fin he recibido mi regalo!! Una vela artesanal que gané gracias al sorteo de Oliver&Co.

La idea era responder a unas preguntas contando, basicamente, a qué huele tu mundo… Pues señores, ahora mi mundo, gracias a ellos, huele a frambuesa, rosas y sándalo indio.

Para los que no tengáis esos olores en la mente, resumiré el olor como a limpio, concretamente, a rosas limpias.

Este fue el relato que ayudó a que mi mundo ahora huela de manera especial:

Soy ese tipo de persona que es capaz de recordar un olor solamente sintiéndolo una vez. Lo asocio, le pongo nombre y apellido.
¿Y si yo voy por la calle y alguien quiere ponerle nombre y apellido a un olor? ¿No sería genial poder dejar ese sentimiento en otra persona? El perfume es la firma no escrita, un aire cargado de ti misma que otros reconocen como tuyo.

Creo firmemente en que cada persona le da un toque diferente a cada fragancia, ya sea por la mezcla con su olor corporal, con la crema de cuerpo de ese día… Mi olor es a veces femenino y tirando a limón, otras huele a rosas, pero no es siempre tan femenino. Otras veces, elijo las notas olfativas de mi chico, varoniles, fuertes, cuando me muevo y recuerdo que llevo su perfume, algo en mi se mueve y sonríe. Me gusta sentirle.

Al llegar a casa, encuentro mi casa ventilada, no huele a spray de supermercado, es algo más fino, huele a mis rosas femeninas mezcladas con las notas olfativas fuertes de mi chico, a las velas de la mesilla, a las naranjas de la cocina. Huele a calle, a día antes de llover, a verano y a invierno dependiendo del mes. El suavizante de la ropa con olor a Marsella se mezcla con unos palitos metidos en aceite que perfuman el pasillo.

Nuestro hogar huele a nosotros, y eso siempre es necesario.

4 Comentarios

  • Responder
    El tio fanegas
    22 marzo, 2012 at 17:11

    Eres buena, muy buena

  • Responder
    Maraya
    22 marzo, 2012 at 18:46

    Yo también soy de esa clase de personas… caminar por la calle o cruzarte con un desconocido y sentir la colonia de aquel amigo que quizás hace años que no ves, aquel ambientador que tu madre solía poner, o el aroma que impregnaba la cocina cuando alguien preparaba tu plato favorito. Memoria olfativa supongo, más fuerte a veces que nosotros mismos.
    Enhorabuena por tu regalito, seguro que vale su peso en oro. Como tú.

    Un besazo Ani

    María

    PD: repito, adoptame 😉

  • Responder
    aniinthesky
    22 marzo, 2012 at 20:53

    Jajaja, ahora tengo una vela que puedo poner en ese salón enorme que te dije que tenía para ti 😀
    Mil gracias María!! Supongo que tenemos ese tipo de memoria y me compadezco de los que no la tienen.
    Por mi parte, recordar como olía el cocido de mi abuela (que ya no está), es un sentimiento que no puedo llegar a explicar.

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