Por Saramago

vaso medio lleno o medio vacío
La muerte, parece tan ocupada a veces, que nos da la sensación de que no tiene tiempo para nosotros y vivimos haciéndole continuas llamadas de atención…
En ocasiones, ha dejado un trabajo sin concluir, ha permitido a alguien quedarse porque la requerían en otro sitio más importante. Después de eso, si pasas desapercibido y haces las cosas bien, es posible que no se acuerde y tarde en volver.
Parece tan aturullada que creo que a veces se confunde, se lía con los nombres y se lleva a alguien que no estaba destinado a ir. Y otras, se lleva a alguien que no lo merecía porque hay gente que la llama sin más, la tonta de ella se deja convencer fácilmente y acude.
Está descuidada, fea, es oscura, siempre arropada, siempre con frio, no es comunicativa, viene a hacer su trabajo, no quiere cogerte cariño, no te explica el porqué del día o la manera, no te habla, es antipática, es silenciosa. Pero… ¿Cómo estaríais vosotros si tuvierais eternamente la difícil misión de remplazar lo viejo para hacer cachito a lo nuevo?
¿Y si un día hace amigos en el trabajo? ¿Y si alguien la hablara? ¿Y si antes de la acción hubiera reflexión?

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[…]La muerte volvió a la cama, se abrazo al hombre, y, sin comprender lo que le estaba sucediendo, ella que nunca dormía, sintió que el sueño le bajaba suavemente los parpados. Al día siguiente no murió nadie.
Saramago, las intermitencias de la muerte. (extracto de http://jaigurudevaom888.blogspot.com )

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