Yo era blogger antes de ser blogger

querido diarioPorque no he necesitado nunca un blog online para poder escribir. De hecho, muchas veces prefiero escribir en papel y con mala letra, sobre todo en mis momentos de colapso mental.

Las bloggers de antes teníamos diarios. Es más, me atrevería a decir que teníamos diarios bonitos en apariencia que distaban mucho de ser lo mismo en contenido.
Creo que no soy la única que flipa leyendo cosas que ha escrito hace 1 año. Pues imaginad leer cosas escritas hace 15. Me aburro de mi yo del pasado, me puedo llamar idiota mil veces leyendo mis palabras, me culpo por haber aguantado tanto algunas situaciones con niñatos que no lo merecían, que si me pillan ahora a los treinta iban a flipar. Me avergüenzo de mi pavez y me pregunto una y mil veces cómo podía ser tan moñas.

En serio, frases como “hoy hemos ido al parque y estaba él, me ha mirado y se ha sentado justo en el banco de al lado”, “…y hasta hoy era mi mejor amiga, pero eso se acabó para siempre”, “le ha dicho a Fulanita que si quiero rollo y le he dicho que sí, el viernes nos vamos a liar”.

¡POR FAVOR! Leer el diario después de 15 años es como para Silvia Saint leer 50 sombras de Grey. 

Y todo está escrito de tu puño y letra, con colores, perfume, recortes, hojitas, fotos de adolescentes con más granos que la paella de Balmes y aquel trozo de papel cuadriculado donde algún chico  de tu clase, el cual ya no recuerdas si no es porque su nombre está escrito al lado, escribió “pues a mí me gustas“.

Descubres una nueva dimensión de la vergüenza ajena: La vergüenza ajena que es propia. Porque señores míos, yo soy muy de escribir, pero también creo que hay que saber qué y cuándo se escribe. Escribir sobre sentimientos personales puede ser muy jodido, más todavía si esos sentimientos van en forma de carta a un amor. Ojo, que si el amor es no correspondido es todavía peor, como tengas la desgracia de leer tus palabras después de unos años vas a querer arrancarte la vida con un tenedor.
Si da vergüenza leer cartas de amor que mandaste a alguien a quien quieres, recordar los motes que usabais y los cariñitos que os decíais, imagina pensar ahora en esas cartas desgarradoras enviadas a alguien a quien ya no quieres. Quedarán como una anécdota para las risas con los amigos, pero mientras las cuentes te dará vergüenza, te ríes, sí, pero también te maldices por ser tan pringado/a.

Como conclusión diré: los sentimientos mejor a la cara, de palabra, acompañados de besos, patadas, abrazos o lloros. Pero a la cara. Si tienes la seguridad de poder escribir algo, firmarlo y entregárselo a una persona, que esa persona lo merezca. Muchos dirán que las cosas es mejor decirlas y abrir el corazón, que el “no” ya lo tienes o que la persona lo puede merecer en el momento. Sí, abrir el corazón, pero de palabra. Y si quieres escribir un diario, hazlo, pero prepara tu mente antes de leerlo dentro de unos años.

¿Y para qué escribía yo un diario? ¿por qué contaba mi vida al papel? “Querido diario: Hoy he cenado pollo” ¿a quién coño le importa eso? ¿acaso eso era una especie de red social sin socializar? Tengo entradas en el diario del tamaño de tweets. Igual inventé twitter sin saberlo.

6 Comentarios

  • Responder
    Mypinkbubble
    21 mayo, 2014 at 21:44

    Yo también he sido toda mi vida de escribir, y era de diarios, un día empece a leerlos y entre que pense que era idiota y que había tragado carros y carretas por un personaje decidi tirarlos todos. Me da pena ahora que no los tengo.
    Y aunque sea de escribir, de un año para aca he madurado en ese aspecto y siempre pienso “escribele a quien realmente merezca tu texto”, hay textos qen los que he puesto mi corazón y un puñado de lagrimas y se que las palabras se han ido por la taza del vater porq esa persona no supo valorarlas.

    Ay por dios me freno rubia que me pongo sentimental jajaja

    • Responder
      Aniinthesky
      22 mayo, 2014 at 8:18

      Jajajaja, sentimentalismos mola. Te entiendo. Yo tengo cartas, diarios, notas, apuntes… Que los veo y digo “madre mía!”, están en una caja la cual no veo necesario volver a abrir jajaja

  • Responder
    veintimuchos
    21 mayo, 2014 at 21:59

    Es totalmente verdad. No tuve diario, si no un cuaderno donde eventualmente escribía. Acabé por arrancar esas hojas.
    También tengo cartas de hace muchos años que no leo por miedo a encontrarme con mi yo del pasado y sentir vergüenza.
    Casi todos los que hemos escrito cartas o diarios en la pubertad, pensamos igual. Se libran pocos xD

    • Responder
      Aniinthesky
      22 mayo, 2014 at 8:19

      Totalmente, el yo del pasado es muy capullo jajaja

  • Responder
    Marian
    25 mayo, 2014 at 20:59

    Yo también era de escribir mucho en diarios. Me acuerdo que me pasaba cada semana por la tienda de 100 pesetas a ver si había alguno bonito para cuando se me acabara, pero solían ser caros, 300pesetas por uno bonito!
    Y pufff yo hace unos años los releí y los tiré y como dicen por arriba ahora me da pena haberlos tirado porque me podría echar un par de risas a la vez que me doy de tortas por las cosas que escribí/viví en aquel momento. De hecho creo que tengo uno de hace un par de años cuando vivía en otro país y hace poco me encontré unas hojas sueltas que me dieron vergüenza leer, así que por eso creo que aún siguen “vivo”.

    • Responder
      Aniinthesky
      29 mayo, 2014 at 15:36

      Jajaja las tiendas de 100 ptas, qué grandes. Yo también los compraba allí, que venían con candado… Si a eso se le podía llamar candado xD
      Yo los tengo en una caja, me da cosica abrirlos por si los tiro a la mierda de primeras 😀

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